El mal estado de los caminos rurales de la provincia de Buenos Aires, que viene generando cruces entre las entidades del agro y los municipios, volvió a quedar bajo la lupa por su impacto sobre la seguridad vial y la vida cotidiana de las comunidades del interior.
Un relevamiento del Observatorio de Datos Estratégicos contabilizó 15 siniestros viales con 19 víctimas fatales entre 2016 y agosto de 2026. Solo durante este año ya se registraron cinco fallecimientos, la cifra anual más alta del período analizado.
Según el informe, los tres siniestros fatales registrados en 2026 dejaron cinco víctimas, un número que supera el total de cada uno de los años anteriores tomados individualmente. El registro más cercano corresponde a 2016, cuando murieron cuatro personas.
En cuanto a los vehículos que participaron de los hechos relevados, las camionetas concentran el 50% de los casos, mientras que los camiones y los automóviles representan el 20% cada uno y las motocicletas, el 10%.
La provincia cuenta con aproximadamente 120.000 kilómetros de caminos rurales, de los cuales alrededor de 70.000 kilómetros —el 58%— se encontraban en condiciones regulares o malas, de acuerdo con trabajos presentados por la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap).
“Los caminos rurales conectan establecimientos productivos, escuelas, tambos, parajes, talleres, plantas de acopio, lagunas y servicios de emergencia. Su función excede ampliamente el traslado de granos: son soporte territorial de la economía y de la vida cotidiana fuera de los centros urbanos”, sostuvo Pedro Perrota, presidente del Observatorio de Datos Estratégicos.
El problema excede la cuestión vial. Por los caminos rurales bonaerenses se transportan más de 45 millones de toneladas de granos por año, unos 2.500 millones de litros de leche y más de nueve millones de cabezas de ganado.
La red también es utilizada diariamente para acceder a escuelas, centros de salud, servicios de emergencia y establecimientos productivos. El relevamiento estima que existen entre 3.000 y 3.200 establecimientos educativos en ámbitos rurales, de los cuales cerca de 2.500 dependen directamente de caminos no pavimentados.
La provincia cuenta además con unos 1.739 tambos operativos, cuya actividad requiere una logística permanente y que puede verse afectada cuando las condiciones de los caminos impiden o dificultan la circulación.
“El estado de estos caminos no representa únicamente una dificultad para el sector agropecuario. También condiciona la conectividad, los servicios esenciales y la vida cotidiana de las comunidades rurales”, señalaron desde el Observatorio.
En ese marco, el presidente de Carbap, Pablo Ginestet, expresó su preocupación por lo que puede ocurrir con la llegada de El Súper Niño y advirtió que los municipios “hicieron poco y nada” por los caminos rurales.